Amigos

lunes, julio 28, 2014

La hora


Es hora de partir...


No importa dónde,


lo importante es el viaje.
Renovar cada impulso.
Volver al mismo centro.
Sentirse latir.
Quitar lo que no ayuda, lo que no crece.
Lavarse las manos y la cara con agua limpia.
Pensar....
Sentir.
Que uno es tan diminuto en este universo.
Que no hay mas vidas que esta y es nuestro derecho vivirla lo mejor posible.
pedir perdon.
Aceptarlo.




Levantar las alas y volar.
No tan alto.
Solo lo suficiente para no pisar fango.
Volver al mar que me cobija.
Que me envuelve de mil maneras.
Y desde ese mismo punto....
retomar los pasos.





Demián

domingo, julio 13, 2014

El ultimo tango...






El último, que apague la luz, 
Que cierre la puerta despacio, 
Que tire las llaves al fondo del mar. 
Sé que echaré de menos tus palabras, 
El húmedo veneno de tus labios. 

Aceptaré que nada es para siempre, 
Que lo siempre hicimos fue 
Decirnos adiós. 

Decirnos Adiós, 
Volverlo todo negro, 
Como la boca de un lobo, 
Como la noche sin Luna. 

Decirnos Adiós,
Volverlo todo negro,
Como la boca de un lobo,
Como la noche sin Luna.
Decirnos Adiós.

Envasaré mis besos al vacío,
Bailaré mi último tango, ya sin ti.
Lo que antes eran dulces gritos de ilusión,
Ahora son solo pasado, trozos de cartón.

Aceptaré que nada es para siempre,
Que lo siempre hicimos fue
Decirnos adiós.

Decirnos Adiós,
Volverlo todo negro,
Como la boca de un lobo,
Como la noche sin Luna.

Decirnos Adiós,
Volverlo todo negro,
Como la boca de un lobo,
Como la noche sin Luna.
Decirnos Adiós.

Pero cómo duele dejar de verte,
Respirar, vivir contigo en mente.
Con tu risa, tu verano y mi mala suerte,
Aceptare mi vida en esta mala muerte.

Decirnos Adiós,
Volverlo todo negro,
Como la boca de un lobo,
Como la noche sin Luna.

Decirnos Adiós,
Volverlo todo negro,
Como un pozo sin fondo,
Como la noche sin Luna,
Como la boca de un lobo,
Como la noche sin Luna.
Decirnos Adiós.

martes, julio 08, 2014

Dos hemisferios





Otra noche....
Y descuelgo las tristezas en el perchero del olvido
Marco tu teléfono cien veces,
Para hablarte.

Y aceptas venir a este nido.
Acomodo mis cosas,
Esos renglones que dicen que te había
 Perdido.

Abro la puerta con aires limpios
Y tus ojos al primer disparo
 Pasan a limpio toda mi historia,
Ese sitio donde jamás debiste salirte.

Entonces,
No quiero que este abrazo
Se disuelva entre paréntesis de palabras
No deberíamos aceptar la nada,

Como única salida.
Me dices haber vivido demasiadas tristezas.
Yo te digo que como el mar podría curar en sal las heridas

Te cuento que ame sin medidas.
Y perdí en la cuenta regresiva.

Me dices haber amado tantas veces y sin salidas...
Entonces el silencio se nos hace bruma
Tu café tiembla entre tus manos


Será posible retener el amor?

Aun si estamos vencidos?



Y yo....
Tiemblo contigo.

Caen las ropas en el suelo limpio.
Tu cuerpo resplandece
Como Hades o Danubio.

Hicimos el amor

Despacio,

Sin prisas....

Con furia

Y sin los cinco sentidos...

Luego...
Te dormiste en mi pecho rendida


Demian

miércoles, julio 02, 2014

Gota

Nace una palabra en el transcurso de la noche.
Una palabra sin silueta.
Desnuda
Libre ,
sin piruetas falsas
Con los ojos abiertos.
Clara.
Simple
Casi
Casi...







Como una gota cuando cae...
Como una diminuta lagrima
Despacio.
Oblicua
Cae
Se rompe
Y alimenta


Mi boca seca

Demian

martes, julio 01, 2014

Seda


Mi estimado Señor;
No temas. 

No te muevas.
No hables.
 Sigue así donde estas, quiero mirarte, yo te he mirado mucho pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate dónde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos... te lo ruego, no abras los ojos si te es posible... 

Son tan bellas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate, amado señor mío... No abras los ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, de repente sentirás el calor de mis labios sobre de ti, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos...

 hasta que al final te bese en el corazón, porque te deseo, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te deseo, y con el corazón entre mis labios tú serás mío de verdad, con mi boca en el corazón tú serás mío para siempre, si no me crees abre los ojos, amado señor mío, y mírame, soy yo, quién podrá borrar este instante que sucede, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran... 





tu lengua sobre mis labios, tú que deslizas debajo de mí, aferras mis caderas, me levantas, dejas que me deslice sobre (ti)... despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me alza, tus brazos que no dejan que me marche, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, amado señor mío, no hay final, no acabará, ¿lo ves?, 





Nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tiene aferrada, no queda tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, amado señor mío, este instante existirá, de ahora en adelante, existirá, hasta el final.






-No nos veremos más, señor.
-Lo que era para nosotros, lo hemos hecho, y vos lo sabéis. 

Creedme: lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida resguardada de mi. Y no dudéis un instante, si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice, sin añoranza y sin remordimiento, adiós.

Alessandro Baricco, Seda (Barcelona: Anagrama, 2005)