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jueves, octubre 10, 2013

Hablando de miradas



Que trillado lenguaje el de las miradas!¸

 Aunque banalizado por los medios masivos, probablemente todos asumamos que existe un lenguaje tal y que de alguna manera u otra lo usamos en forma corriente.

Pero…  Aunque es fácil hablar con los ojos, no es tan fácil comprenderlos.

 El juego de la seducción (otra frase bastardeada) depende en gran parte de este lenguaje. "Caídas de ojos", "ojitos", "pestañeos", "guiño" ¿Acaso nunca se han referido a ellos como muestras de un intento de conquista?.



 La mirada nos sumerge en un mundo complejo, ya no natural,  nos humaniza, nos hace seres sociales. Es un hilo invisible que nos une al otro, una evidencia de nuestra presencia tanto como la del otro. Cierto es que la mirada no lo dice todo, y por lo tanto, es un código confuso y hasta hermético. Una vez mas, hacemos nuestro humano esfuerzo por comprender y por transmitir.

Algunas miradas viven en mi recuerdo, inexplicadas, como un marasmo, abierta su incógnita y evidente su miedo. Son esas miradas que siembran una pregunta que lastima: Las pupilas enormes de los pibes vendiendo estampillas; el punto de fuga sin horizonte de la gente viajando al trabajo por la mañana; la tristeza en los ojos de los que queremos.



Alguna vez fui testigo de ojos que lo decían todo: Fueron los ojos de mi amor, que podían explicarme la totalidad de los significados, podían enunciare todas las preguntas y hasta hacerme creer en los milagros.

 La mirada del amor es el cristal más sabio…

 Es el filtro que nos lleva a cambiar las cosas y a consumirnos en actos de entrega al mundo. Busquen la mirada del amor: la reconocerán por que en ese instante se concentra  el pasado en el presente, se detiene el tiempo y no hay nada que sea más importante que ese aquí y ahora.
Demian






1 comentario:

  1. Siempre es mirar con los ojos del alma Cote. Ellos no se equibocan. besos

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