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jueves, enero 01, 2009

Animal de invierno


Otra vez es tiempo de ir a la montaña
a buscar una cueva para hibernar.
Voy sin mentirme:
la montaña no es madre,
sus cuevas son como huevos vacíos
donde recojo mi carne y olvido.
Nuevamente veré en las faldas del macizo
vetas minerales como nervios petrificados,
tal vez en tiempos remotos
fueron recorridos por escalofríos de criatura viva.



Hoy,
después de millones de años,
la montaña está fuera del tiempo,
y no sabe cómo es nuestra vida
ni cómo acaba.
Allí está, hermosa e inocente entre la neblina,
y yo entro en su perfecta indiferencia
y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.
He venido por enésima vez a fingir mi resurrección.
En este mundo pétreo
nadie se alegrará con mi despertar.
Estaré yo solo y me tocaré
y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña
sabré que aún no soy la montaña.

Jose Watanave
(de Cosas del cuerpo, 1999)


Demian

3 comentarios:

  1. Este poema es hermoso. Feliz 2009.

    Bye

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  2. Quizá allí "habite el olvido" de Cernuda.
    Feliz Año

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  3. Hermoso y duro. Sé que yo tenddría que ir a esa montaña y saber si aún estoy viva.. a veces

    Un beso

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